Tras la pista de la huella ecológica
BBC Mundo, Medio Ambiente
La página de Sourcemap busca darle a los consumidores la información que necesitan para tomar decisiones amigables con el medio ambiente.
¿Hecho aquí o traído del extranjero? Ésta es una de las preguntas que se hacen muchos consumidores a la hora de elegir un producto que no resulte perjudicial para el medio ambiente.
La recomendación generalizada es optar por bienes producidos localmente, ya que estos tienen una huella de carbono menor que los productos que deben viajar más para llegar a las manos del consumidor.
Por esta razón, muchas empresas hacen gala de sus "credenciales verdes" para atraer a un público cada vez más informado sobre la problemática del calentamiento global.
Pero ¿cuán verde es un producto verde? Es decir, ¿qué cantidad de gases con efecto invernadero se generaron durante la fabricación de ese producto?
Dónde, cuánto y de qué
La respuesta a esta pregunta es todo menos sencilla. Hay que tomar en cuenta una serie de factores, como de qué esta hecho el producto y de dónde provienen los elementos que lo componen. Y, en muchas ocasiones, ni siquiera los fabricantes -y mucho menos los consumidores- cuentan con esta información.
Para esclarecer la incógnita uno de los laboratorios del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) desarrolló clic Sourcemap, una página web que ofrece al público una herramienta para decodificar la huella ecológica de un producto.
La idea es aprovechar la inteligencia colectiva. La gente, por ejemplo, puede crear un producto o una comida, estimar cuál puede ser su huella ambiental y luego compartir la información con los demás usuarios
Leonardo Bonanni, Sourcemap
"Inicialmente fue creada para empresas y diseñadores", le dijo a BBC Mundo Leonardo Bonanni, uno de los investigadores encargados del proyecto.
"Funciona como una suerte de Facebook o Flickr. La idea es que la compañía publique la huella ambiental de los productos que hace para que la puedan ver los consumidores así como también los competidores", agregó.
Para colocar un producto hay que saber de qué está hecho, cuánto pesa, e idealmente, de dónde viene. Cuanto más detalles, más precisa será la estimación.
"La idea es aprovechar la inteligencia colectiva. La gente, por ejemplo, puede incorporar a la página un producto o una comida, estimar cuál puede ser su huella ambiental y luego compartir la información con los demás usuarios".
"Si la empresa o una persona no está de acuerdo, puede corregir la información. Se trata, en realidad, de crear un diálogo y hacer accesible la información", explica Bonanni.
¿Cuánto le cuesta al planeta una reunión de trabajo?
El sistema funciona de manera parecida a Facebook o Flickr.
La tarea es sin duda ambiciosa. Comenzó hace dos años atrás y aún se encuentra en una fase de prueba. Actualmente contiene información de productos como una computadora típica, un celular o una prenda de ropa. "Si bien no tenemos toda la información del mundo, algo es algo, sobre todo si tomamos en cuenta que antes no había nada", dice el experto.
Aunque inicialmente fue creada para empresas y diseñadores, el uso que el público le fue dando durante el período de prueba hizo que sus creadores le añadiesen otras funciones.
"Notamos que despertó el interés de la gente que cocina o que distribuye alimentos, por eso le añadimos una sección para ellos. También la gente se interesó en averiguar dónde era conveniente hacer una reunión de trabajo, desde el punto de vista ambiental, y le agregamos una función específica para eso", explica Bonanni.
Lo importante, concluye, es que todos pueden usarla.
El programa final -con todas sus aplicaciones- estará disponible a partir del próximo año.
Destruyendo los "mitos" de la vida verde
BBC Mundo, Medio Ambiente
Con dejar de comer carne no basta, ya que muchos productos lácteos generan más CO2 que ciertas carnes.
Si usted es una de esas personas que cuando llega fin de año suele hacer un balance de su vida y promete hacer cambios como dejar de fumar, ser más amable con el prójimo o -en una versión más actualizada- con el medio ambiente, preste atención.
Gran parte de los consejos que circulan por ahí no sólo no sirven para reducir nuestra contribución al calentamiento global sino que además, si uno los sigue al pie de la letra, resultan más nocivos que si nos comportásemos como lo haríamos habitualmente.
Ésta es la conclusión de la "Guía para una vida más verde" publicada este mes en el Reino Unido.
El libro cuestiona, entre otras cosas, la idea de que reemplazar nuestro auto por uno más eficiente, lavar los pañales a mano en vez de usar desechables o consumir menos carne permite reducir nuestras emisiones de CO2.
La verdad detrás de consumir local
Si bien es verdad que los productos derivados de animales tienen una huella de carbono más elevada que la de un producto de origen vegetal, y de allí se desprende que el vegetarianismo es una opción más amigable para el planeta, nunca nadie menciona que por ejemplo, algunos productos lácteos son, desde el punto de vista del cambio climático, más nocivos que ciertas carnes.
Por esta razón, dice Duncan Clark, autor de la guía, los quesos duros -para los cuales se utiliza gran cantidad de leche- producen más calentamiento global por kilo que la carne de pollo. Por eso da como opción que las personas se conviertan en veganos.
Muchas madres han optado por lavar pañales, pero su costo ambiental, es superior al de usar los desechables.
Otro de los mitos que destruye es el de que consumir productos locales es una opción más verde que comprar productos importados. Para ilustrar su punto, Clark cita un estudio que indica que consumir carne de cordero de Nueva Zelanda en el Reino Unido -por la clase de pastos que los animales consumen- genera menos CO2 que la carne de cordero que se produce allí.
También saca a colación cómo comprar flores importadas de la soleada Kenia (siempre desde el Reino Unido) deja una huella menor de carbono que comprar flores en Inglaterra, que -aunque no hayan viajado, y por ende producido CO2, para llegar a destino- han crecido en invernaderos calentados con energía eléctrica.
¿Más ejemplos de estas verdades a medias? Que los pañales reutilizables son mejores para el planeta, que los ecodetergentes también o que comprar un auto más eficiente (ya que los gases con efecto invernadero que se utilizan para fabricar un auto nuevo son superiores a las genera el uso del carro que uno ya tiene) son más verdes que las opciones tradicionales.
Cabe preguntarse entonces por qué tanta confusión cuando se trata de adoptar un estilo más verde.
"Yo no creo que haya algo siniestro detrás de todo esto. No se trata de intereses ocultos sino de que en realidad el calentamiento global es un tema muy complicado", le dijo Clark a BBC Mundo.
"No sólo es complejo per se, porque involucra temas que tiene que ver con la industria, la sociedad y la ciencia, sino que también es un tema que evoluciona y nos obliga a estar al día y revisando la información constantemente", agregó el experto.
Y esta misma complejidad es la que hace a los comunicadores simplificar las ideas para que puedan ser comprendidas por el público.
Grandes cambios, mejor que chiquitos
Creo que ha llegado el momento de agregar un nivel más de sofisticación. Es como decirle a la gente: lo que ha escuchado hasta ahora está más o menos bien, pero, en realidad, es un poco más complicado
Duncan Clark, autor de "Guía para una vida más verde"
Sin embargo ahora, que la gente se ha acostumbrado a escuchar las mismas recomendaciones una y otra vez, es posible ampliar la información con detalles.
"Creo que ha llegado el momento de agregar un nivel más de sofisticación. Es como decirle a la gente: lo que ha escuchado hasta ahora está más o menos bien, pero, en realidad, es un poco más complicado", señala Clark.
La conclusión es que a la hora de poner un granito de arena para impulsar el bienestar del planeta, es importante -en opinión del especialista- poner el acento en los cambios grandes y no en las acciones pequeñas. Por ejemplo, hacer la menor cantidad de vuelos posibles (algo en lo que coinciden todos los ambientalistas) más que hacer el esfuerzo de dejar el carro para ir a hacer las comprar a la tienda que nos queda a pocas cuadras.
En todo, a la larga, es importante conservar la perspectiva.
Y si quiere hacer más, Clark sugiere involucrarse en el debate político y pedirle a su representante en el gobierno "que haga todo lo posible para que su país, su ciudad o su región sean más verdes".
Deslaves en Brasil: las autoridades locales "sabían" del riesgo
BBC Mundo
Los rescatistas siguen trabajando en Niterói tras el más reciente deslave.
Las autoridades municipales de Niterói, en el estado brasileño de Río de Janeiro, habían sido alertadas por al menos dos estudios de la Universidad Federal Fluminense (UFF) sobre el riesgo que presentaba la ocupación irregular en la favela Morro do Bumba, pero no tomaron ninguna medida concreta a partir de las recomendaciones presentadas.
Regina Bienenstein, coordinadora del Núcleo de Estudios y Proyectos Habitacionales y Urbanos de la UFF, es autora de uno de esos estudios.
En un trabajo encargado por la gestión anterior del ayuntamiento de Niteroi, la especialista visitó la zona en marzo de 2004.
Ya se habían registrado desmoronamientos y el municipio, que sabía de la ocupación ilegal de un ex basural, quería tener un diagnóstico claro del problema y definir qué proyectos debían poner en marcha en ese área.
"La situación de riesgo era clara. Parte de los 400 habitantes vivían sobre un ex vertedero de basura. Las autoridades lo sabían", dijo Bienenstein a la BBC.
Sin respuesta
La situación de riesgo era clara. Parte de los 400 habitantes vivían sobre un ex vertedero de basura. Las autoridades lo sabían
Regina Bienenstein, Universidad Federal Fluminense
El estudio de 2004 recomendaba una serie de medidas, entre ellas el traslado de las familias que ocupaban el ex basural hacia un área adyacente que no tenía riesgo de deslizamientos.
"Era posible acomodarlos dentro del mismo asentamiento. Mi proyecto no tuvo respuesta. Hubo elecciones, cambiaron las autoridades de los organismos y el tema quedó olvidado".
En declaraciones a la prensa, el actual alcalde de Niteroi admitió saber que había una comunidad construida encima del basural, pero dijo que no estaba al tanto del riesgo.
Además del estudio coordinado por Regina Bienenstein, otro de 2004 realizado por el Instituto de Geociencia de la UFF constató que el Morro do Bumba era una zona de alto peligro.
La profesora mostró fotos de casas de la favela construidas sobre el ex vertedero, en las que se ve correr líquido originado por la descomposición de residuos orgánicos por entre las construcciones.
DESLAVES EN RÍO
Las autoridades de Niterói decretaron el estado de calamidad pública por los deslaves de las últimas horas.
Se teme que alrededor de 200 personas hayan quedado sepultadas por el deslizamiento de tierra ocurrido el jueves en la favela Morro do Bumba.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva informó que liberó unos US$112 millones para atender la situación de emergencia.
Los pronósticos meteorológicos anticipan que las lluvias continuarán hasta el fin de semana.
Según Bienenstein, la tragedia en el Morro do Bumba "es el resultado de un proceso de urbanización predatorio que no considera a toda su población como parte de la ciudad".
La proridad ahora, según la urbanista, será que los municipios incluyan en los planes habitacionales -que deben presentar antes de diciembre de este año al Ministerio de las Ciudades- análisis e iniciativas concretas para lidiar con el problema.
"Los programas tendrán que identificar áreas vacías en las ciudades, inmuebles vacíos que puedan servir de opción para la relocalización", explicó a la BBC y añadió que indemnizar a las familias no suele dar buenos resultados.
"Muchos terminan comprando propiedades en áreas que también presentan riesgos, para seguir cerca del trabajo", dijo la especialista en arquitectura y urbanismo.
Otras áreas
Además de esos dos estudios sobre el Morro do Bumba, la UFF presentó al ayuntamiento de Niteroi, en 2007, un plan detallado sobre cómo resolver el problema en 142 áreas de riesgo del municipio.
Según el profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la UFF y coordinador de la investigación, Elson Antônio Nascimento, el plan –financiado por el Ministerio de las Ciudades- nunca fue más allá del papel.
"El ayuntamiento siempre convoca a la universidad para discutir la implementación de esos proyectos, pero eso no pasa del discurso. El gobierno federal podría exigir esa implementación como contrapartida a la transferencia de recursos", dijo Nascimento a la BBC.
Nascimento visitó la favela Morro do Bumba hace ocho años para investigar un deslizamiento. "La presencia de gas metano, originado por la descomposición de materia orgánica, era el principal riesgo".
Este viernes, el rector de la UFF, Roberto Salles, se reunirá con autoridades municipales y especialistas de la universidad para formar un grupo que pueda trabajar en la reconstrucción de las áreas afectadas.
Laura Plitt
BBC Mundo, Medio Ambiente
En un plazo de dos semanas, es posible levantar una casa reciclada que tiene las mismas comodidades que cualquier otra.
De plástico, de vidrio, de uno, de dos litros y hasta de 600 mililitros. Todas las botellas le sirven a la boliviana Ingrid Vaca Diez para llevar adelante un proyecto ecológico y social que empezó hace casi siete años y hoy, gracias a las redes sociales, se ha extendido a una serie de países del continente americano.
Con las botellas y otros materiales en desuso -que en muchos lugares terminan en la basura a falta de un sistema apropiado de reciclaje-, Ingrid construye viviendas ecológicas para familias de bajos recursos.
Ya son seis las casas que esta arquitecta autodidacta (su verdadera formación es como abogada) levantó en su país, en la localidad de Warnes, en Santa Cruz de la Sierra. Ahora -después de visitar Uruguay, donde ofreció una charla sobre su método de trabajo- se encuentra en Argentina levantando la primera casa de botellas en la ciudad de Roldán, en la provincia de Santa Fe.
Ingrid viajará en mayo a Haití, invitada por la Organización de Estados Americanos (OEA), para participar en los esfuerzos de reconstrucción del país, que quedó devastado tras el terremoto del 12 de enero.
El sueño de Claudia
EN IMÁGENES
Vea el proyecto en acción
Abrir
El proyecto empezó casi por casualidad. Ingrid guardaba botellas en el patio de su casa para una señora muy humilde que pasaba todas las semanas a recogerlas. Un día, la señora se enfermó y las botellas, desperdigadas por todas partes, despertaron la ira de su marido.
"'Bota esas botellas', me dijo, 'tienes suficiente como para hacer una casa'. Y así fue como se me ocurrió cumplir el sueño de Claudia, una niña pequeña que poco antes me había pedido como deseo para Navidad un cuarto para ella, que vivía en una habitación de cuatro por cuatro con toda su familia", le dijo Ingrid a BBC Mundo.
"Antes ya había hechos artesanías con botellas, sillas, sillones, pero nunca una casa".
Para hacer una vivienda de 170 metros cuadrados se necesitan alrededor de 36.000 envases. "De las botellas de dos litros, necesito 81 para hacer un metro cuadrado", explicó Ingrid.
Cada botella se rellena con material descartable: papel, bolsas plásticas, pilas, arena y tierra. Una vez rellenas (cada botella pesa 3,6 kilos), se las emplea para construir los muros. Se las une con cal, cemento y se las sujeta con una suerte de trenzado.
El revoque es otro ejemplo de reciclaje. "Yo uso una mezcla de leche en polvo vencida, heces de caballo, aceite de linaza, sangre de ganado, melaza de la caña... en fin, lo que haya", dice Ingrid. "Para hacer el piso", agrega, "utilizo llantas picadas".
Fiesta
INFORMACIÓN
Con las botellas llenas, la casa se levanta en 15 días
Por cada metro cuadrado se necesitan 81 botellas de dos litros
Una persona puede rellenar 50 botellas por día
Con la ayuda de la comunidad, a la que Ingrid le enseña la técnica de construcción, una casa se levanta -cuando las botellas están llenas- en 15 días.
Y a pesar de que el trabajo es duro, el ambiente se parece más al de una fiesta: todos los vecinos, incluso los niños, participan en la obra. Los curiosos que se acercan a mirar, pueden comprar comida casera que preparan los lugareños para la ocasión y artesanías hechas con botellas plásticas y otros productos desechables que Ingrid les enseñó a hacer para que aquellos que carecen de recursos puedan ganar un poco de dinero.
Por eso Ingrid pone énfasis en los dos aspectos que caracterizan su trabajo: es un proyecto ecológico porque saca de circulación materiales que de otro modo contaminarían el planeta y enseña a cuidar el medio ambiente, pero es también un proyecto social porque ofrece una vivienda digna a los más pobres y fomenta la solidaridad y los lazos dentro de la comunidad.
Aquellos que estén interesados en saber más o contribuir con el proyecto Ecocasas Sociales de Botellas pueden enviar un correo a ingridvacadiez@hotmail.com o visitar la página www.casasdebotellas.com
Amazonia: un pulmón vulnerable
Redacción
BBC Mundo
Amanecer en Sao Gabriel da Cachoeira, Brasil. (Foto: Peter van der Sleen)
Con sus cerca de seis millones de kilómetros cuadrados, la Amazonia se extiende a lo largo de nueve países sudamericanos y alberga el mayor bosque tropical del planeta.
No importa cuan lejos vivamos de esta región, debemos mucho al bosque amazónico, que a lo largo de la historia ha absorbido una décima parte de nuestras emisiones de dióxido de carbono, según dijo a BBC Mundo Oliver Phillips, catedrático de Ecología Tropical de la Universidad de Leeds en Inglaterra.
Pero este gigante generoso, con sus cerca de 10.000 especies de árboles, es también un gigante vulnerable. "La Amazonia es sorprendentemente sensible a la sequía", señala Phillips, quien es el autor principal de un estudio según el cual el bosque amazónico puede pasar rápidamente de ser un sumidero que absorbe CO2 a convertirse en una fuente masiva de este gas de invernadero.
Eso es precisamente lo que sucedió durante la sequía que afectó a la región amazónica en 2005 de acuerdo al estudio, la primera evidencia sólida de que la sequía causa pérdidas masivas de dióxido de carbono en los bosques tropicales.
El estudio, publicado este año en la revista Science y en el que participaron 68 científicos de 13 países, tiene enormes implicaciones para las negociaciones sobre cambio climático.
"Los bosques tropicales han subsidiado nuestra forma de vida en las economías industrializadas y eso ha ayudado a hacer más lento el cambio climático", afirma Phillips.
"Pero depender de este subsidio de la naturaleza es extremadamente peligroso. Si los sumideros de dióxido de carbono se invierten, los niveles de CO2 aumentarán más rápido y se necesitarán cortes más profundos en las emisiones".
La sequía de 2005
Phillips coordina la Red Amazónica de Inventarios Forestales, RAINFOR, una red internacional que desde 2001 venía monitoreando los bosques amazónicos y que en 2005 estuvo en condiciones de medir rápidamente el impacto de la gran sequía. La red es financiada por la fundación Gordon & Betty Moore de EE.UU. y por fondos públicos británicos.
El botánico peruano Abel Monteagudo es uno de los científicos de RAINFOR que participó en el estudio.
El botánico peruano Abel Monteagudo midiendo un árbol de Cecropia Sciadophylla en Yanamono, Iquitos, Perú, en 2009.
"La sequía de 2005 afectó al suroeste de la Amazonia, o sea, el suroeste de Brasil, el norte de Bolivia, y el sureste peruano. Particularmente en Perú, el departamento de Madre de Dios fue fuertemente afectado", dijo a BBC Mundo el botánico peruano Abel Monteagudo, uno de los investigadores de RAINFOR que participó en el estudio.
La sequía se originó en un calentamiento de las aguas del Atlántico norte, el mismo fenómeno que provocó el huracán Katrina. Se evaporaron ríos, hubo incendios y fue necesario ayudar a las comunidades locales durante la sequía que tuvo un impacto profundo en el bosque amazónico, especialmente en algunas especies de palmeras."Hubo una mortalidad sui generis que antes no habíamos visto. Algunas palmeras perdieron agua y se doblaron. Esto no se había visto antes", señala el botánico peruano.
Especialmente sensibles fueron palmeras como la Iriartea deltoidea, conocida en Perú como "pona", o la "cashapona", cuyo nombre científico es Socratea exorrhiza.
"Estas especies tienen raíces superficiales, no penetran muy adentro, y como hay déficit en el mismo suelo no tenían como captar agua. Puede ser además que la fisiología de la planta no pudo soportar esta pérdida de agua", señala Monteagudo.
La fauna también sufrió los efectos de la sequía. "Pudimos ver por ejemplo que los sapitos, que por lo general están en la parte de arriba, en algunas orquídeas o bromelias, estaban en la parte de abajo, como si hubieran bajado a buscar agua, porque arriba la cantidad de sol y las condiciones extremas los iban a matar. Y creo que algo similar pasó con aves y algunos monos", señala Monteagudo.
Amazonia invertida
Los resultados de la sequía en términos de emisiones fueron profundos y sorprendentes.
Oliver Phillips, experto de la Universidad de Leeds, coordina la Red Amazónica de Inventarios Forestales (RAINFOR).
"Antes de la sequía en años normales el bosque amazónico absorbía cerca de dos mil millones de toneladas de CO2. Durante la sequía, en lugar de un sumidero la Amazonía se transformó en una fuente de CO2, liberando más de tres mil millones de toneladas", explica Oliver Phillips.
El impacto total de la sequía -cinco mil millones de toneladas extra de dióxido de carbono en la atmósfera- excede las emisiones anuales de Europa y Japón juntas.
¿Cómo pudo el bosque transformarse en una fuente de CO2? Por un lado, durante la sequía los árboles crecen menos y absorben menos dióxido de carbono. Por otro, cuando los árboles mueren y se descomponen se libera CO2. Lo mismo sucede en el caso de incendios forestales.
Midiendo árboles
La sequía de 2005 hizo que algunas palmeras se doblaran, una mortalidad que no se había visto.
Para calcular los cambios en el almacenamiento de carbono los científicos examinaron más de 100 parcelas de bosque y midieron más de 100.000 árboles.
Midiendo el diámetro se puede calcular con determinadas ecuaciones la biomasa del árbol, pero la cantidad de CO2 también depende de otros factores, como la densidad de la madera.
"Los árboles de madera dura tienen una densidad cinco veces mayor de carbono por unidad de volumen que los de madera blanda, como el llamado palo balsa en Perú", explica Phillips.
RAINFOR busca estandarizar las mediciones de los científicos que integran la red, un elemento fundamental para determinar cuánto dióxido de carbono está absorbiendo la Amazonia.
Ventana al futuro
Taller de RAINFOR en la Amazonia colombiana. La red es financiada por la fundación Moore en EE.UU. y por fondos públicos británicos.
El estudio de RAINFOR plantea enormes desafíos. Algunos de los modelos de cambio climático sugieren que el Atlántico norte se calentará particularmente rápido este siglo, lo que implicaría sequías más frecuentes en la Amazonia.
"Tal vez la sequía de 2005 no fue causada por el calentamiento global, pero nos dio una ventana a un posible futuro", señala Phillips.
Para Abel Monteagudo, es fundamental dar más difusión a los resultados del estudio y al trabajo que siguen realizando los científicos de RAINFOR para medir la absorción de CO2.
"Hay comunicación, pero a veces sólo entre gente interesada, no se logra involucrar a los políticos".
Algo que nuestro estudio muestra es que es especialmente importante controlar la deforestación, porque la Amazonía del futuro será más vulnerable
Oliver Phillips
Hay mucho por entender sobre la dinámica del bosque y el posible impacto del cambio climático en la biodiversidad de la región.
Y es más clara que nunca la necesidad de proteger al gran pulmón planetario, amenazado por el cambio climático, la tala de bosques, los incendios y el avance de la agricultura.
Para Oliver Phillips, "algo que nuestro estudio muestra es que es especialmente importante controlar la deforestación, porque la Amazonía del futuro será más vulnerable."
Agricultura inteligente en Brasil
Rafael Estefanía
BBC Mundo
Acerolas: alto contenido en vitamina C y el camino hacia una nueva vida.
Combatir el cambio climático a través de agricultura rentable, sostenible y que protege a largo plazo la naturaleza.Esto es lo que busca el proyecto “Agrobrasil Bioenergía” en el estado de Piauí, en el noreste brasileño.
A bordo de un viejo Jeep, recorro caminos de tierra flanqueados por parcelas de todos los tamaños pertenecientes a los agricultores miembros de la cooperativa que lleva a cabo el proyecto.
Me encuentro a 15 kilómetros de la ciudad de Parnaiba, en una enorme extensión de terreno de 1400 hectáreas dotadas con las condiciones de regadío e infrestuctura necesarias.
Es el escenario para llevar a cabo este innovador proyecto de lo que se conoce como “agricultura integrada”, un modelo que busca el aprovechamiento inteligente de los recursos naturales.
“El cambio climático se ha puesto de manifiesto en las recientes crisis alimentarias en nuestras economías y exige un nuevo modelo de desarrollo sostenible, que ponga al mismo nivel de prioridad los beneficios para los hombres con la salud y la supervivencia del planeta”, me dice al volante del vehículo Edson Teófilo, director del proyecto y un economista apasionado por la agricultura.
“La agricultura tiene su papel para contener el cambio climático. Mi proyecto muestra que es posible trabajar con el concepto de entropía en la naturaleza: un equilibrio natural que se regula a si mismo. Se trata de utilizar los residuos, no contaminar y hacerlo todo de forma sostenible y orgánica sin usar fertilizantes químicos que dañen el suelo”, asegura Edson, una verdadera enciclopedia de los procesos de cultivo.
Sin agroquímicos
“La agricultura es como la medicina, uno aprende a base de experimentar. No hay certezas absolutas y yo sigo aprendiendo cada día”.
Más allá de esta modesta declaración, la experiencia de Edson en el terreno agrícola se extiende a lo largo de 40 años de trabajo en el área de desarrollo rural y también como consejero en algunos de los más prestigios organismos del planeta. Entre ellos, la FAO, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.
La agricultura tiene su papel para contener el cambio climático.
Edson Teofilo, director del proyecto Agrobrasil Bioenergía
El proyectO "Agrobrasil Bioenergía" tiene como objetivo desarrollar un sistema de explotación que reduzca el impacto de la agricultura intensiva sobre el medio ambiente a través del aprovechamiento total de los residuos orgánicos y el uso de combustibles y energías renovables.
Los monocultivos conducen inevitablemente con el paso del tiempo a plagas que sólo es posible combatir con productos químicos, asegura Edson. En cambio, respetando el principio de la biodiversidad en las parcelas, se combinan distintos tipos de cultivos y arbustos en los que habitan controladores naturales de pestes, evitando la propagación de plagas inherentes a los monocultivos.
Así, cultivos alimenticios como la mandioca y la acerola, comparten espacio con plantas destinadas a la producción de bioenergía tal como el babazu y la jatropha.
Acerola, rica en vitamina C
La acerola es uno de los cultivos estrella de la cooperativa. Su alto contenido en vitamina C hace que la mayoría de la producción se venda a la empresa estadounidense Nutrilite para la producción de pastillas de esa vitamina. Es un negocio rentable que ha hecho que muchos de los antiguos jornaleros se hayan convertido hoy en pequeños productores agrícolas.
La mejora del ingreso y las condiciones sociales de los agricultores es parte integral del proyecto.
Antonio Romao, miembro de la cooperativa, pasó de ser jornalero a convertirse en emprendedor tecnificado y totalmente orgánico. Sus seis hectáreas de acerola han hecho que sus ingresos netos mensuales se hayan disparado hasta los US$4000. Antes de convertirse en productor, Antonio apenas conseguía subsistir con un salario de US$80 dólares.
“La mejora de las condiciones sociales es parte integral del proyecto”, asegura Edson. “La cooperativa actual tiene 25 productores orgánicos y en el futuro esperamos aumentar el número de socios-productores hasta 310”.
El suelo que rodea los árboles de acerola está cubierto de residuos orgánicos, hojas y ramas. Esto, que a primera vista parece fruto de la casualidad, es parte del sistema. Las ramas de la palmera de carnauba tienen un alto contenido en carbono y esparcidas alrededor de los árboles, mantienen el suelo cubierto para controlar la humedad y la absorción de los nutrientes que están en el abono orgánico. Un ejemplo muy simple de una técnica fundamental a la hora de aumentar la productividad y controlar las malezas que afectan a la planta.
Biokeroseno para aviones
Uno de los aspectos más novedosos del proyecto es la producción de biocombustibles y energía renovable para abaratar costos de producción y asegurarse la autosuficiencia.
Un sistema de acequias permite regar las parcelas.
Todavía en fase de desarrollo, los planes futuros contemplan el uso de biocombustible de producción propia para la maquinaria agrícola y la puesta en funcionamiento de plantas eólicas y solares para cubrir las necesidades energéticas de la cooperativa.
Una vez conseguido el autoabastecimiento, los planes futuros de producción de biocombustibles van más allá. “Estamos experimentando distintas mezclas de estas plantas para conseguir biokeroseno mezclando cultivos locales como la jatropha y la palmera de babazu con microalgas”.
“Si conseguimos la mezcla adecuada podemos convertirnos en productores de combustible de aviones para exportar, sin comprometer el uso del suelo para comestibles. Este combustible mejora la eficiencia de los motores y reduce las emisiones”.
"Un regalo para el medio ambiente"
A pesar de las ventajas medioambientales, Edson es consciente de que para conseguir el éxito del proyecto y la participación de los agricultores, la rentabilidad económica es imprescindible para su proyecto.
Reduce los costos al mínimo y es posible producir alimentos orgánicos mas baratos que los alimentos producidos con agroquímicos.
Edson Teofilo
“Yo quiero probar que es un buen negocio para el pequeño, mediano y gran productor, porque reduce los costos al mínimo y es posible producir alimentos orgánicos más baratos que los alimentos producidos con agroquímicos. Esto va a motivar un cambio de mentalidad y la gente lo va a pensar dos veces antes de utilizarlos”.
“Los agroquímicos causan un enorme daño al medio ambiente y suponen el 40% de los costos de producción agrícola. Con mi sistema integrado se reduce el costo a la mitad y así el consumidor puede comprar alimentos sanos a precios razonables protegiendo, al mismo tiempo, la naturaleza”.
Es hora de decir adiós y abandonar los terrenos de la cooperativa. Mientras caminamos con Edson, con la ilusión de alguien que respira su trabajo, me sigue contando los secretos que se esconden tras los cultivos que vamos dejando a ambos lados de la pista. De un pequeño árbol me alcanza un puñado de acerolas. “Un regalo para ti y también para el medio ambiente”, me dice con una sonrisa antes de despedirnos.
Bicimáquinas, oportunidades de vida
| Redacción BBC Mundo |
| |
Carlos Marroquín es un hombre de grandes sueños.
Sueños que le han permitido, desde su taller en San Andrés Itzapa, Guatemala, mejorar la calidad de vida de cientos de familias y atraer el interés de estudiantes de las mejores universidades del mundo.
| Carlos Marroquín ha creado hasta ahora 14 bicimáquinas. |
"Es algo que Dios me ha dado, a veces yo sólo estoy durmiendo y sueño las cosas, y las puedo hacer", dijo Marroquín a BBC Mundo.
Y es que Carlos Marroquín crea bicimáquinas, aparatos que funcionan a pedal, hechos de partes de bicicletas usadas, que él diseña para los más diversos usos: bombear agua, irrigar cultivos, lavar ropa, desgranar maíz o hacer licuados, entre otros.
Sus inventos son una respuesta positiva al cambio climático: energía limpia, a bajo costo, reciclando materiales. Pero el objetivo mayor de Marroquín, y de la organización que integra, Maya Pedal, es transformar vidas.
"Lo que nosotros buscamos es que la gente aprenda a crear su propio empleo, que no dependa de ninguna fábrica o empresa, que las personas generen su propia economía y ayuden a sus familias, que aprendan a usar lo que tienen a su alrededor".
Un golpe del destino
Maya Pedal nació en 1997, cuando un grupo de canadienses, de la organización no gubernamental PedalCanada, llegaron a Guatemala quierendo ayudar a comunidades afectadas por la larga y desgarradora guerra civil en el país centroamericano.
| |
"En ese tiempo había un conflicto armado, que había dejado a las mujeres sin sus esposos, sin recursos económicos, sin servicios esenciales", recuerda Marroquín, quien en ese entonces trabajaba conduciendo autobuses.
El trabajo no le gustaba, pero en el taller de autobuses pudo aprender mecánica. "Yo siempre tenía una visión de hacer otra cosa en la vida, y le pedía a Dios, qué es, qué es lo que quieres que yo haga?"
Marroquín ya había creado su primera máquina, un bicimolino para moler maíz, que hoy describe como "un monstruo, yo lo había hecho artesanalmente, porque no tenía soldadora ni nada".
Y aquí intervino un golpe del destino. Los visitantes canadienses hicieron una presentación y entre el público estaba Marroquín, quien les planteó sus ideas. Con los fondos canadienses y los diseños guatemaltecos surgió Maya Pedal y se echó a andar el gran sueño.
Bicicreaciones
Marroquín ha creado hasta ahora 14 diseños. "El más popular es el molino desgranador, el llamado molino de nixtamal", que tiene capacidad de desgranar de 12 a 25 quintales diarios". El asiento del bicimolino fue adaptado para que pudiera sentarse cómodamente una señora con su traje típico.
| La bicilicuadora también permite elaborar shampoo. |
"Hemos modificado las máquinas porque sabemos que nuestra gente indígena trae sus trajes típicos, y además en muchos casos nunca han montado una bicicleta".
Otro de sus inventos, el bicigenerador, "lo fui mejorando, con media hora de pedaleo se puede recargar la batería encendiendo tres lámparas ahorradoras de energía de 20 watts durante tres horas".
La bicibomba succiona agua a 36 mts de profundidad con una capacidad de cinco a siete galones (18 a 26 litros) por minuto. "Cualquier niño o señor o señora puede usarla y también se puede utilizar para hortalizas, porque hay una minibomba de riego, que permite sembrar".
Una de las máquinas más baratas es la bicilicuadora, que además de batidos de frutas puede usarse para elaborar shampoo. "Tenemos un grupo, Mujeres en Acción, que con la bicilicuadora hace un shampoo natural, con aloe, que genera ingreso para sus familias".
Además de una bicilavadora de ropa, entre los otros diseños de Marroquín se encuentran un bicipulpero de café y un biciesmeril. El bicipulpero alcanza a despulpar 80 quintales de café al día, suficiente para entre 15 y 20 familias, y el biciesmeril, "puede usarlo un señor yendo a varios pueblos a sacar filo a machetes, cuchillos, hachas, es una fuente de empleo".
"Señora modelo"
Para mucho usuarios, las máquinas representan la oportunidad de una miniempresa. "Imagínate, aunque no haya energía, puedes ir a una comunidad, llevas tus frutas, vendes licuados, mejoras tu propia economía y vas consiguiendo el mejor desarrollo de tu familia".
| |
Eberilda Larios es un testimonio vivo del poder transformador de las bicimáquinas. "Le dimos el molino desgranador, fue comprando sus pollitos, le dimos unas recetas de concentrado orgánico, y hoy ya tiene una granja de pollos, es una señora modelo que hoy tenemos en la junta directiva de la organización".
Las bicicletas usadas son donadas por organizaciones en Estados Unidos y las comunidades pagan el costo mínimo. En un comienzo las bicimáquinas se daban gratis, pero "tardamos tres años en darnos cuenta que cuando tú regalas algo, la persona no lo valora, y cuando volvíamos a visitar a las familias veíamos que no le daban el interés necesario".
El bicimolino desgranador cuesta, por ejemplo, unos US$ 300, y la bicilicuadora, unos US$ 60.
Del taller al MIT
El trabajo de Maya Pedal ha atraído la atención de organizaciones y entusiastas en distintas partes del mundo, incluyendo los estudiantes de ingeniería mecánica del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusstts, MIT, en Estados Unidos, que trabajaron sobre el diseño de la bicilavadora y la han llevado a un orfanato en Perú.
| Estudiantes del MIT y Caltech han llegado hasta Maya Pedal. |
Tal es el interés por las bicicreaciones, que Marroquín fue invitado varias veces al MIT. "Ahí capacité jóvenes de Tanzania, Singapur, Ghana. También estuve capacitando en México, Honduras y El Salvador".
Estudiantes de todo el mundo constantemente llegan hasta MayaPedal a trabajar como voluntarios. "Hay varios estudiantes por ejemplo del Caltech, el Instituto de Tecnología de California, que han venido. También ha venido gente de Australia y de Japón." Todos integran lo que Marroquín describe como "la gran familia de MayaPedal".
Los voluntarios están ayudando, por ejemplo, a mejorar la página en internet. Uno de los proyectos es colocar una lista de poblaciones y de las bicimáquinas que necesitan, para que donantes en distintas partes del mundo puedan patrocinar comunidades.
| "Haz del planeta Tierra tu templo, y cuidarlo tu religión". |
Marroquín también quiere obtener fondos para una escuela, en la que niños y adolescentes de diferentes comunidades puedan aprender un oficio y tal vez a hacer bicimáquinas, ya que su creador no da abasto con los pedidos, que no dejan de crecer.
Y no para de soñar. "Ya pasó por mi mente una máquina para desgranar amaranto y también una seleccionadora de semillas".
Más allá de su uso inmediato, cada bicimáquina es un paso en un gran camino. "Que esto sirva para un mundo mejor, para respirar aire puro, digno para nuestros hijos", afirma MarroquínDe estiércol a combustible
| | Verónica Psetizki San José, Uruguay |
En un tambo, donde las vacas comen día y noche en la pradera y son ordeñadas para la producción de leche y quesos, se generan diariamente kilos y kilos de bosta.
| |
Por eso, cuando a la familia Lecchini, productora de quesos del departamento de San José en Uruguay, le propusieron convertir parte de los desechos de sus animales en biogás, le pareció una idea que no podía dejar pasar.
El biogás es una mezcla de metano y dióxido de carbono, producido por la fermentación bacteriana de residuos orgánicos, que se utiliza como combustible.
"Todo lo que sea innovación nos encanta", dijo a BBC Mundo Miguel Lecchini, quien junto a su esposa, su hijo y la novia de éste, trabajan de lunes a domingo en el tambo. "Es una experiencia muy linda y además nos significa un ahorro de dinero importante", agregó.
Combustible y fertilizante natural
Desde hace un año y medio, el pequeño establecimiento de la familia Lecchini es uno de los seis tambos uruguayos que aprovechan la materia fecal de sus vacas para convertirla en energía y, a la vez, en biofertilizante, un abono orgánico.
Se trata de un proyecto que obtuvo fondos del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), una institución que funciona en países en desarrollo, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El objetivo es mitigar el cambio climático a través de la generación y el uso de energías alternativas a pequeña escala.
"Cuando la bosta se degrada genera metano que se libera a la atmósfera", explicó a BBC Mundo Virginia Sena, del PPD, quien remarcó que el metano genera 20 veces más efecto invernadero que el dióxido de carbono. "Con esta técnica el metano no sólo no contamina sino que al liberarse dentro del biodigestor produce gas que sirve como combustible para ser usado en el tambo", indicó.
Ahorro
Lecchini destacó que sustituyeron el uso de gas líquido proveniente del petróleo por el biogás en algunos procesos, como calentar la leche para la elaboración de quesos y para alimentar a los terneros, y calentar agua para lavar las máquinas de ordeñe.
Los tamberos no se arrepienten de haber implementado esta técnica, ya que si bien les representa cierto trabajo adicional, les permite ahorrar en combustible.
| Miguel Lecchini (der) |
"Para nosotros representa un ahorro importante, y además ganamos en comodidad porque ahora no nos limitamos para usar el calentador. Como ahora no pagamos por el biogás, usamos combustible para cosas que antes no hacíamos, como lavar los quesos con agua caliente antes de venderlos", indicó Mary.
Por otra parte, usando fertilizante orgánico en sus tierras, los productores obtienen resultados que no lograban con productos químicos.
"Las ventajas las puedes ver en el campo. Teníamos una parcela donde no crecía pasto y el biofertilizante la convirtió en tierra fértil", explicaron.
¿Cómo funciona?
Dos veces al día, después de ser ordeñadas y comer un alimento balanceado, las vacas permanecen en un corral durante más de una hora, sobre un piso limpio de hormigón.
Los productores juntan los excrementos y los depositan en un recipiente. "Mezclamos unos 20, 25 kilos de excremento con 100 litros de agua. Se revuelve la mezcla con un palo y se le echa al biodigestor", explicó Miguel, refiriéndose a una zanja cubierta con un plástico negro, dentro de un invernadero, donde la materia orgánica se degrada y se convierte en biogás.
Ese gas sale por unos tubos hacia la quesería.
Los desechos que no se convierten en gas caen en un estanque donde luego con una máquina, llamada estiercolera, se los recoge y se los esparce en el campo como fertilizante natural.
"Lo bueno de esta técnica es que es fácil de ser replicada", dijo Sena, del PPD.
De hecho, explicaron los involucrados, el mismo proceso de generación de biogás puede realizarse en criaderos de conejos, de cerdos, y hasta en chacras agrícolas, utilizando las sobras de las frutas y hortalizas.

