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Investigar hoy para alimentarnos mañana

Richard Black
BBC, Corresponsal de Medio Ambiente

Los expertos destacan que es vital invertir en proyectos investigativos en la agricultura.
Un nuevo informe destaca la urgencia de acelerar el desarrollo de la agricultura en los países más pobres para que en las próximas décadas el mundo tenga cubiertas sus necesidades de alimentos.
Cuando la población mundial se incrementa hasta alcanzar los 9.000 millones para mediados de siglo, es necesario expandir las áreas de cultivos, dice el estudio. Aunque el cambio climático puede suponer una amenaza para lograr estos propósitos.
En estos momentos, el número de personas que padecen hambre de manera crónica supera los 1.000 millones.
El informe será presentado durante una conferencia global sobre agricultura y desarrollo que se inicia la próxima semana en Francia.
La Primera Conferencia Global sobre Investigacion Agrícola para el Desarrollo (GCARD, por sus siglas en inglés) unirá a científicos, políticos, activistas humanitarios, empresarios y grupos de cabildeo en el empeño de encontrar una vía para solucionar la crisis alimentaria.

Revolución
"Tenemos un gran problema", dijo en Londres Gordon Conway, del Centro para la Política Ambiental, conferencista clave del evento.
Donde vayas en África puedes comprar Coca Cola o Pepsi Cola, pero no puedes comprar un paquete de semillas con facilidad
Gordon Conway, Centro para la Política Ambiental
"Existen más de 1.000 millones de hambrientos y encima tenemos que alimentar a una población mundial creciente, por lo que se hará necesario duplicar la producción de alimentos para 2050", explicó.
La Revolución Verde de las décadas de los años 50 y 60 implicó vastos incrementos de áreas de cultivos como maíz y arroz en regiones como Asia y América Latina.
Pero África quedó fuera e incluso en Asia el proceso se estancó.
El uso de fertilizantes en los cultivos de cereales en Asia se multiplicó por 40 en medio siglo, pero las cosechas se multiplicaron por cuatro.
"En Asia, la Revolución Verde creó un sentido de autocomplacencia, de que el problema estaba resuelto, el cual duró hasta la crisis de 2007", manifestó Uma Lele, la ex funcionaria del Banco Mundial que coordinó el informe.
Según ella, no hay medida simple o única que permita el incremento necesario de cultivos en los países más pobres y asegure que sean sostenibles.
Asegurarse de que los agricultores tengan acceso a buenas fuentes de información sobre métodos de cultivos es un buen comienzo, aclaró, pero esto requeriría de diferentes mecanismos en cada país.

El desarrollo
Gordon Conway señaló otro problema: "Donde vayas en África puedes comprar Coca Cola o Pepsi Cola, pero no puedes comprar un paquete de semillas con facilidad".
Una Lele: "El desarrollo no ocurre de la noche a la mañana".
Organizaciones de ayuda ya han comenzado a trabajar unidas para transformar esa situación, de acuerdo con Conway. Y cuando los cultivadores de maíz tengan acceso a mejores técnicas, sus cosechas rendirán cinco veces más.
La dificultad radica en que hay más posibilidades de que los donantes occidentales aporten recursos a proyectos educativos o de salud que a proyectos agrícolas, como expresa Conway.
Y es vital que haya inversiones en proyectos de investigación agrícola, de acuerdo con Una Lele.
"Si no invertimos en investigación ahora, en diez años nos veremos en problemas porque el desarrollo no ocurre de la noche a la mañana".
Para Conway, la batalla contra el hambre se gana utilizando la tecnología al máximo y a todo nivel, lo mismo en la hibridación convencional que en la ingeniería genética de los cultivos.
El llamado Arroz Dorado transgénico, enriquecido con vitamina A, se encuentra en fases de prueba precomerciales tras años de discusiones sobre las patentes, recordó Conway, mientras que científicos chinos han desarrollado unas 30 variedades genéticamente modificadas que están casi listas para salir al mercado.

Batalla legal por "alimento milagroso"

BBC Mundo
¿Debería un alimento revolucionario, que podría salvar a millones de niños desnutridos, estar protegido por patentes comerciales?
En el mundo hay 26 millones de niños desnutridos, según la ONU.
Ese es el dilema ético que rodea una disputa legal a ambos lados del Atlántico.
De un lado están los inventores franceses de Plumpy'nut, un alimento terapéutico a base de pasta de maní que en los últimos cinco años ha revolucionado los tratamientos para la malnutrición en África.
Según explica Hugh Schofield, corresponsal de la BBC en París, la empresa fabricante, Nutriset, señala que las patentes son necesarias para proteger la producción de Plumpy'nut en los países pobres.
Del otro lado, dos organizaciones sin fines de lucro estadounidenses ya han acudido a los tribunales federales de Washington para pedir que se levanten esas patentes.
Según estas organizaciones, Nutriset les impide fabricar una pasta similar –y más barata- a pesar de la gran demanda de las organizaciones humanitarias.
"A través de sus acciones, Nutriset está impidiendo que millones de niños desnutridos accedan a lo que precisan para sobrevivir. Es así de simple", afirma Mike Mellace, de la fundación Mama Cares, de San Diego.
Pero la directora general de Nutriset, Adeline Lescanne, señala que esas acusaciones son injustas y perturbadoras. "Ningún niño en el mundo ha sido privado de alimento a causa de las patentes", aseguró.
"Si lo hubiera, ¿cómo podríamos ir a trabajar cada mañana?", agregó.
Algo en lo que todos están de acuerdo es en las cualidades "milagrosas" del producto: una mezcla de pasta de maní, leche en polvo, azúcar y aceite vegetal fortificada con vitaminas y minerales que ganó fama mundial a raíz de la crisis alimentaria en Níger en 2005.
"Antes había que hospitalizar a los niños desnutridos, lo que implica muchos recursos. Con Plumpy'nut, principalmente debido a que no necesita ser mezclado con agua potable, los chicos pueden quedarse en casa", explicó Stephane Doyon, jefe de nutrición de Médicos Sin Fronteras.
"En 2002 se necesitaron 2.000 voluntarios para tratar a 10.000 niños durante una hambruna en Angola. En Níger se necesitaron sólo 150 para la misma cantidad de pacientes. Gracias a Plumpy'nut, de repente eso fue posible".
No es una fórmula secreta. Básicamente, es un Nutella fortificado
Mike Mellace, fundación Mama Cares
El éxito del producto fue tan grande que hoy es considerado el parámetro de los llamados "alimentos terapéuticos listos para consumir". Nutriset y sus socios lideran el mercado, con 90% de la producción mundial.
Pero este monopolio es combatido por muchos, como Mike Mellace, que propone crear un producto similar llamado Re:vive. Según él, es absurdo que se le prohíba fabricar un producto tan simple. "No es una fórmula secreta. Básicamente, es un Nutella fortificado".
Mellace afirma que tanto él como otros fabricantes han enviado cartas a Nutriset, que debería abrir las patentes, especialmente en Estados Unidos, país con una gran industria de la pasta de maní.
El activista cita cifras de la ONU que muestran que de los 26 millones de niños desnutridos en el mundo sólo uno o dos millones reciben Plumpy'nut o productos similares.
Producción africana

Nutriset no niega esas cifras, pero da otra visión del tema. Primero, dicen, la patente no es universal. En países como Níger, Malawi y Kenia cuentan con socios y franquicias que permiten que Plumpy'nut sea producido localmente. Remi Vallet, portavoz de la empresa, asegura que su objetivo es que los países pobres puedan producir los nutrientes de manera sostenible.
Sólo el 5% de los niños desnutridos recibe Plumpy'nut o alimentos equivalentes.
"Si las empresas estadounidenses pudieran producir Plumpy'nut, obviamente el volumen crecería, pero también supondría el fin de nuestros socios locales en África, que no podrían competir. No queremos eso".
En torno a la polémica subyace la preocupación sobre las políticas alimenticias de EE.UU., influenciadas por grupos de presión agrícolas.
Pero la propia Nutriset tiene operaciones en Estados Unidos. "Vienen con un subsidio de US$2 millones de USAID para montar una fábrica y nos impiden fabricar lo mismo que ellos. ¡Juegan a dos puntas!" protestó Mellace.
Sin embargo, la empresa francesa asegura que el tema de las patentes es delicado e insiste en que, en última instancia, su objetivo es que a largo plazo los gobiernos de los países en desarrollo puedan hacerse cargo, ellos mismos, del problema de la desnutrición.